Segunda Playa del Sardinero
La Segunda Playa del Sardinero es el gran arenal del norte de Santander. Conocida históricamente como Playa de Castañeda, conserva una historia propia que puede seguirse a través de fotografías antiguas y de la transformación de todo su entorno. En esta guía repasamos esa evolución y reunimos también las zonas, accesos, servicios y condiciones que conviene conocer hoy.
Historia de la Segunda Playa del Sardinero
Quien conoce la Segunda tal como es hoy puede pensar que siempre tuvo detrás el paseo, el parque y un frente urbano prácticamente continuo. Las fotografías antiguas cuentan otra historia. Durante buena parte del siglo XX, sobre todo hacia el extremo de Mataleñas, la arena terminaba frente a un paisaje mucho más abierto, con menos edificios y grandes espacios todavía sin urbanizar.
La forma del arenal resulta reconocible incluso en las imágenes más antiguas. Lo que de verdad ha cambiado es todo lo que lo rodea. En apenas unas décadas, la Segunda pasó de quedar frente a prados, caminos y construcciones dispersas a formar parte de uno de los grandes frentes marítimos urbanos de Santander.
Por qué se llamó Playa de Castañeda
El nombre de Playa de Castañeda no procede de una característica del arenal. Hace referencia a Antonio Fernández Castañeda, una figura muy ligada al desarrollo de esta parte del Sardinero durante el último tercio del siglo XIX. La concesión del establecimiento de baños data de 1872 y el catálogo municipal sitúa su inauguración en 1874, en la propia Segunda Playa.
Aquel establecimiento acabó siendo conocido como el Balneario o Baños de Castañeda. Era una construcción de madera apoyada sobre sólidos pilares de piedra y contaba con una larga galería con veinticuatro cuartos. En el exterior había además unas setenta casetas con ruedas que permitían acercar a los bañistas hasta la orilla. Durante sus primeros años también se ofrecían baños calientes con algas, una práctica muy asociada a los establecimientos marítimos de finales del siglo XIX.
El apellido del promotor terminó convirtiéndose en una referencia cotidiana para toda esta parte del arenal: del Balneario de Castañeda se pasó, de forma natural, a hablar de la Playa de Castañeda. El nombre sobrevivió al propio edificio y todavía hoy sigue apareciendo en la memoria local y en referencias oficiales sobre la Segunda.
El balneario permaneció durante décadas frente al mar. Un fuerte temporal en 1951 dañó parte de la estructura y llegó a desplazar la construcción de madera sobre sus apoyos. A finales de los años sesenta, ya muy deteriorado, terminó siendo derribado. Algunos temporales posteriores han vuelto a dejar al descubierto parte de la mampostería sobre la que se asentaba.
También hubo una diferencia social bastante marcada entre los arenales del Sardinero. Mientras la Primera quedó especialmente vinculada al veraneo de la nobleza y de las familias acomodadas, la Segunda tuvo durante aquellos años un carácter mucho más popular y fue la playa a la que acudía principalmente la gente de la ciudad. Esa diferencia reforzó la personalidad propia de la Segunda y ayuda a entender por qué un nombre tan ligado a su historia, Castañeda, ha perdurado durante generaciones.

1937: una defensa que todavía sigue junto a la playa
En 1937 se construyeron varias defensas a lo largo de la costa de Santander. Una de ellas se conserva al comienzo de la Segunda, muy cerca de la cara norte de Piquío. No está en los jardines de arriba: se encuentra integrada en el paseo que discurre junto a la playa, en el talud de Piquío.
Es fácil pasar por delante sin reconocerla. La estructura perdió buena parte de su aspecto original con las obras realizadas décadas después: se cegó la abertura frontal y se construyó un banco corrido delante. El catálogo municipal de fortificaciones explica que parte del antiguo nido queda hoy incluso por debajo de la cota del paseo.

De los años 40 a los 60: empieza a cambiar el paisaje
La fotografía de 1942 es especialmente útil porque está tomada antes de la urbanización que transformó esta parte del Sardinero en los años sesenta. La playa ocupa ya su gran arco de arena, pero detrás todavía quedan zonas muy despejadas y el borde urbano es mucho menos continuo que el actual.
Durante las décadas siguientes el cambio se fue produciendo sobre todo detrás de la arena. Hacia Cueto y Mataleñas aparecieron nuevas construcciones, los accesos se hicieron más urbanos y el paisaje abierto que rodeaba la Segunda empezó a desaparecer. El arenal seguía siendo reconocible; lo que estaba cambiando con rapidez era su marco.
Los años 60 y 70: la ciudad se acerca a la arena
La fotografía de 1961 permite ver muy bien ese momento intermedio. La Segunda conserva todavía bastante espacio abierto a su alrededor, pero el crecimiento urbano ya empieza a hacerse visible. Es una imagen especialmente útil para compararla con la de 1942: en menos de veinte años el fondo de la playa comienza a parecerse mucho más al Sardinero que conocemos hoy.

Durante los años sesenta y setenta esa transformación continuó. El crecimiento residencial de los alrededores, la mejora de los accesos y la evolución del paseo fueron acercando la ciudad a la arena. La Segunda dejó de estar en el borde de un paisaje todavía abierto para quedar cada vez más integrada en la vida cotidiana de Santander.
Los años 80: el paseo adquiere una forma más cercana a la actual
La transformación continuó durante los años ochenta. El paseo bajo Piquío se prolongó hacia el norte y esas obras modificaron de manera importante el antiguo nido de ametralladoras situado al principio de la Segunda. Su abertura fue cegada y la estructura quedó incorporada al propio paseo, que es la razón por la que hoy resulta tan difícil distinguirla.
El espacio situado detrás de la arena también terminó cambiando de función. Donde estuvieron los antiguos Campos de Sport se encuentra hoy el Parque de Mesones, uno de los espacios verdes que acompañan a la Segunda y que ahora parecen inseparables de su paisaje.
La Segunda Playa hoy
La Segunda es hoy una playa plenamente urbana, pero sigue conservando la escala que la distingue dentro de Santander. Tiene alrededor de un kilómetro de longitud y una anchura media próxima a los 80 metros, de modo que incluso con bastante afluencia mantiene una sensación de amplitud poco habitual en una playa situada dentro de la ciudad.
El cambio más evidente respecto a las fotografías antiguas está detrás de la arena. El frente urbano es ahora continuo, el Parque de Mesones acompaña buena parte del arenal y el paseo conecta sus distintos accesos. Aun así, mirando hacia el mar, la Segunda sigue manteniendo una imagen muy reconocible: un gran arco de arena abierto al Cantábrico, con Piquío en un extremo y el entorno de Mataleñas y García Lago hacia el otro.
A partir de aquí reunimos la parte práctica de la guía: qué zona elegir, cómo influyen la marea, el oleaje y el viento, qué servicios hay alrededor y qué conviene comprobar antes de bajar.
Qué zona de la Segunda elegir
La playa es suficientemente larga como para que no todas las zonas resulten iguales. Para una primera visita, pensar en tres referencias ayuda bastante.
Es el extremo sur de la Segunda Playa y uno de sus puntos más reconocibles. Desde la arena se puede subir en pocos minutos a los Jardines de Piquío, un buen mirador sobre el arenal.
Es práctica si buscas tener el paseo y el parque muy cerca. Mesones discurre junto a buena parte de la Segunda y ofrece una alternativa agradable para caminar o descansar fuera de la arena.
Es la parte más alejada de Piquío. Al terminar el paseo se encuentra el mirador de García Lago, abierto hacia el Cantábrico y la costa situada al norte del Sardinero.
Marea, oleaje y viento cambian mucho la playa
La Segunda no se ve igual durante todo el día. Con marea baja aparece mucha más superficie de arena y el paseo por la orilla se alarga. Con la marea alta, el mar gana terreno y el arenal se estrecha especialmente en algunos tramos cercanos a Piquío.
El viento y el oleaje también importan. Un día luminoso puede ser incómodo si sopla con fuerza, y el estado del mar no se puede deducir solo mirando la previsión meteorológica. Antes de ir, puedes comprobar por separado la marea del Sardinero, el oleaje previsto y el tiempo en el Sardinero.
Servicios y accesibilidad
Es una playa urbana y su entorno está preparado para recibir mucha gente durante el verano. La información turística municipal recoge servicios de temporada como alquiler de tumbonas y sombrillas, zona infantil y espacios para practicar deportes de playa. También existe servicio de salvamento y socorrismo durante la temporada establecida por el Ayuntamiento.
Los servicios concretos y sus fechas pueden variar de una temporada a otra. Por eso evitamos convertir esta guía en una lista de horarios que pueda quedar desactualizada.
Dónde aparcar
Alrededor de la Segunda hay más posibilidades de aparcamiento que junto a otros arenales del centro del Sardinero, pero en días de playa la situación cambia rápido. Mesones, el entorno de los Campos de Sport y los accesos desde la S-20 son las referencias más útiles.
Tenemos una guía separada con las zonas que merece la pena probar y la estrategia según la hora: dónde aparcar cerca de la Segunda Playa.
¿Se puede ir con perro?
La Segunda tiene regulación municipal específica para la presencia de perros. El Ayuntamiento ha establecido franjas concretas para pasearlos sujetos con correa, y esas condiciones pueden modificarse. Si vas con perro, conviene comprobar la normativa municipal vigente antes de bajar a la arena en lugar de dar por válido un horario visto meses atrás.
Antes de bajar a la playa
Si solo quieres saber si hoy merece la pena ir, no necesitas leer una guía entera cada vez. Comprueba primero el tiempo, después la marea y el oleaje. En verano, añade la afluencia y presta atención a la bandera cuando el servicio de socorrismo esté activo.
En cuándo ir al Sardinero reunimos esas variables para elegir mejor la hora. Y la webcam del Sardinero quedará en esta misma web cuando la cámara entre en funcionamiento.
Consulta también
Información práctica contrastada con fuentes municipales de Santander. La parte histórica se ha documentado con Turismo Santander, estudios sobre el desarrollo del Sardinero y los antiguos baños marítimos, el catálogo municipal de fortificaciones y documentación gráfica histórica. Las fotografías de 1911-1913 y 1942 son de dominio público; la de 1961 se publica bajo licencia CC BY-SA 2.0 a través de Wikimedia Commons. Los servicios de temporada, normas y horarios pueden cambiar; cuando exista una indicación oficial en la propia playa, esa información prevalece.
